Frente a la multitud de opciones
que ofrece la vida en estos tiempos requerimos de una visión clínica
para efectuar decisiones sabias
El discernimiento es la habilidad de distinguir entre las versiones verdaderas y falsas de la realidad.
Poseer discernimiento es tener clara percepción, buen juicio, y visión incisiva.
¡Ciertamente necesitamos líderes espirituales incisivos! La palabra
«Incisivo» es muy interesante; la raíz de la misma significa «que
corta» o «que penetra» (proviene del latín incidere: incidir). Es
precisamente la idea que contiene el término griego del Nuevo
Testamento, «discernimiento» (diakrino), que significa separación o
distinción. Un líder con discernimiento examina los desafíos y las
oportunidades con un bisturí espiritual y mental. Discrimina, sin ser
discriminatorio. Juzga, sin ser sentencioso. Separa, sin dividir.
Ejercer discernimiento es un trabajo delicado. Un líder con
discernimiento observa la situación y no se apresura para juzgar, pero
es suficientemente audaz como para separar, a la hora de evaluar, la
realidad de la percepción. Un buen líder entiende que las percepciones
son importantes, y que debe utilizarlas, pero sabe que lo que en
realidad pesa es la verdad. Resulta tentador pensar que el liderazgo
espiritual es algo subjetivo, en especial cuando hoy día percibimos que
existen distintas «verdades» en una situación dada (aún «verdades»
aparentemente contradictorias). No obstante, un cirujano en la sala de
operaciones debe cortar con absoluta precisión el tejido correcto. Un
piloto que vuela por un valle debe distinguir con exactitud el terreno
de ese valle. Un ingeniero debe escoger el material indicado, que posea
la rigidez y flexibilidad precisa, para construir un edificio estable.
Si el discernimiento incisivo es necesario para cuestiones físicas,
cuánto más lo será para cuestiones espirituales.
¿Cuánto margen de error puede haber en el discernimiento espiritual?
Seguramente cometeremos errores, pero nunca deberíamos cometerlos por
que fuimos demasiado apresurados o holgazanes para realizar el trabajo
de discernir, que implica examinar, probar, comparar, consultar y orar.
Discernimiento: Un verdadero don espiritual
A veces el discernimiento es un juicio rápido e instintivo. En otras
ocasiones es un proceso complejo, delicado y difícil. El discernimiento
es un verdadero don espiritual. Un líder debe intentar abordar las
situaciones sin prejuicios, aunque con frecuencia la identidad y el ego
del líder se ven afectados en muchos desafíos de liderazgo. Discernir
significa examinar intensamente asuntos que pueden poseer la misma
profundidad del espíritu humano. Hebreos 4:12 describe el filo cortante
del discernimiento: «Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y más
cortante que cualquier espada de dos filos; penetra hasta la división
del alma y del espíritu, de las coyunturas y los tuétanos, y es poderosa
para discernir los pensamientos y las intenciones del corazón». La
única espada que debería empuñar un líder cristiano, es la Palabra de
Dios.
Consideremos de la siguiente manera el asunto. Si un
líder expresa un juicio frente a nuestras actitudes, pensamientos y
comportamientos, ¿de qué manera reaccionaríamos? Es probable que lo
primer que sintamos es rechazo; una reacción totalmente natural. Lo
siguiente que nos preguntaríamos es si esa persona tiene el derecho de
confrontarnos de esa manera. Acabamos ejerciendo discernimiento sobre el
que discierne. En algunas situaciones la confrontación es apropiada
debido a la responsabilidad del líder, santificada por un motivo de
amor. Otras veces, es probable que veamos que quien nos juzga presenta
una actitud más crítica que sensata.
Pero supongamos que es
correcta su apreciación y actitud. Usted podrá aceptar la voz de ese
líder de manera constructiva si recuerda que la verdad de la Palabra de
Dios es la base del consejo o la dirección. Es por este motivo que el
discernimiento es un movimiento claramente espiritual. Si vamos a
recibir evaluación, corrección, o ánimo, queremos que Dios sea la
influencia principal, no solamente la otra persona. Es la Palabra de
Dios la que es más cortante que toda espada, no la persona. La lista de
dones espirituales en 1 Corintios 12 incluye: «discernimiento (diakrino)
de espíritus». Significa que los líderes cristianos necesitamos
distinguir entre las intenciones buenas y malas. (1 Juan 4.1 también
menciona: «Amados, no creáis a todo espíritu, sino probad los espíritus
para ver si son de Dios, porque muchos falsos profetas han salido al
mundo»).
Hebreos 5.11-14 hace referencia a creyentes maduros
«los cuales por la práctica tienen los sentidos ejercitados para
discernir el bien y el mal». Observamos también esta verdad: «Pero el
hombre natural no acepta las cosas del Espíritu de Dios, porque para él
son necedad; y no las puede entender, porque se disciernen
espiritualmente. En cambio, el que es espiritual juzga todas las cosas;
pero él no es juzgado por nadie. Porque ¿Quién ha conocido la mente del
Señor, para que le instruya? Mas nosotros tenemos la mente de Cristo. (1
Cor 2.14-16).
Este pasaje define la esencia del liderazgo
espiritual. Si un líder está «con» el Espíritu, esa persona «juzga todas
las cosas» con la mente de Cristo. Pero «él no es juzgado por nadie».
Es decir, opera en una dimensión humana/divina que trasciende las
opiniones, los sentimientos y las críticas de los demás.
Examinamos el concepto a la luz de la Escritura para asegurarnos de que
no quebranta las bases morales y éticas de la Biblia. El líder de
convicción se mantiene en contacto con sus confidentes y está abierto a
recibir exhortaciones, sugerencias y correcciones.
Este patrón
se da constantemente en el liderazgo espiritual. Se pueden cometer
terribles errores, como cuando un líder impone una idea que proviene de
su propia imaginación y la expresa con un lenguaje espiritual, o cuando
todo pasa por su ego o necesidad personal de mostrarse. Cuando abundan
los recursos económicos, la habilidad de hacer marketing y excelentes
cualidades interpersonales se pueden construir torres de babel que
consisten mayormente de egos inflados.
El discernimiento, hoy
Vivimos en tiempos peligrosos. Debido a la creciente distancia que
existe entre ellos y las personas que lideran los líderes pueden actuar
con total impunidad en situaciones donde han comprometido su integridad o
no han mostrado discernimiento. En una época de plataformas virtuales
los líderes se han convertido en figuras bidimensionales con poco
sentido de responsabilidad personal. La televisión todo lo aplana. La
Internet nos muestra una pantalla en la que el Mago de Oz oprime botones
y maneja controles. Las luces de las conferencias iluminan a un cuerpo,
pero no una vida. La inmensidad de algunas organizaciones protege a los
líderes de que sean escudriñados por los miembros de su propia
comunidad.
También juegan un papel importante las motivaciones
de nuestra cultura competitiva. Los aplausos se dan cuando los líderes
obtienen resultados, ya sea que estén fundamentados en el discernimiento
o no. Quedamos satisfechos solo con una imagen, cuando deberíamos
buscar la transformación. Los micrófonos agregan una falsa resonancia a
las voces de líderes cuya mayor habilidad es acaparar el micrófono.
Pero si buscamos el lado positivo, deberíamos notar que, aunque todas
las técnicas y herramientas del mundo de hoy puedan utilizarse para
fascinar, seducir, despistar, esconder, engañar y manipular, también
pueden ser medios poderosos para desarrollar un ministerio de
discernimiento hacia las masas. Hoy, nuestras herramientas de
comunicación nos dan acceso a miles de perspectivas; solamente debemos
emplear el discernimiento para encontrarlas.
¿Qué piensa usted al respecto?
Fuente: http://www.desarrollocristiano.com/blog-post.php?id=171